Antes de exigir mejores resultados en las calles, Carlos Torres Piña comenzó por
revisar lo que ocurría dentro de la propia Fiscalía. Su gestión partió de una idea
clara, “para combatir al crimen también se necesitan instituciones fuertes,
confiables y capaces de responder.”
Durante su paso por la Fiscalía se realizaron más de 400 movimientos de
personal, además de reforzar zonas prioritarias como Uruapan y Zamora, como parte de una estrategia para cerrar espacios a posibles irregularidades y mejorar la operación interna.
La transformación no se limitó a cambios de nombres. La estructura fue reorganizada y se impulsó un nuevo modelo de operación, que incluyó la creación de cinco vicefiscalías para distribuir responsabilidades y fortalecer áreas estratégicas de la institución.
La lectura de esa experiencia permitió a Torres Piña asumir la responsabilidad con
la decisión de transformar la institución. Identificó las áreas que requerían
cambios, reorganizó la estructura, fortaleció capacidades y estableció una nueva dinámica de trabajo orientada a resultados.

Ese método explica una parte importante de su perfil, ordenar antes de resolver,
fortalecer las instituciones antes de pedirles más y asumir la responsabilidad de tomar decisiones cuando algo debe cambiar.


