Morelia, Michoacán, a 25 de septiembre de 2026.- Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presenta este viernes en Morelia los avances de su gobierno y del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, entre los asistentes se encuentra el presidente municipal de Pátzcuaro, Julio Alberto Arreola Vázquez.
Su presencia ocurre en un momento en que el alcalde busca cerrar filas con el proyecto político de Sheinbaum y con Carlos Torres Piña, postura que hizo pública apenas esta semana. Sin embargo, Arreola llega al encuentro presidencial con asuntos pendientes en su propio municipio que contrastan con la narrativa de avances que ha sostenido su administración.
Seguridad: el problema que alcanzó al propio alcalde
Uno de los temas más delicados es la seguridad.
En noviembre de 2025 se hizo público que Arreola había denunciado ante la Fiscalía de Michoacán amenazas recibidas mediante llamadas y mensajes que atribuyó a presuntos grupos criminales. A raíz de ello solicitó apoyo federal y presencia de la Guardia Nacional.
El propio alcalde explicó entonces que un grupo de 50 elementos había sido enviado a Pátzcuaro, pero posteriormente fue retirado para atender otro municipio. También reconoció que grupos criminales pueden contar con armamento superior al disponible para las corporaciones municipales.
El asunto no quedó reducido a aquel episodio.
Durante 2026 se han registrado hechos violentos en el municipio. En septiembre, se han documentado homicidios, ataques armados y policías municipales heridos, acontecimientos que han mantenido abierta la discusión sobre las condiciones de seguridad en Pátzcuaro.
Así, mientras Arreola ha destacado públicamente el fortalecimiento de la Policía Municipal, la seguridad continúa siendo uno de los asuntos que requieren resultados sostenidos y verificables.
El mercado de 300 millones tampoco cerró todos los problemas
El Mercado Vasco de Quiroga ha sido presentado como una de las grandes transformaciones de Pátzcuaro. Pero hay una precisión indispensable: los aproximadamente 300 millones de pesos destinados a su construcción corresponden al Gobierno de Michoacán, por lo que la inversión no puede contabilizarse íntegramente como obra municipal de Arreola.
Además, después de inaugurado aparecieron problemas que el propio alcalde reconoció.
En enero de este año Arreola informó que el Ayuntamiento buscaba recuperar más de 30 localescuyos beneficiarios presuntamente los habían rentado, vendido u ofrecido para esas operaciones, pese a que se trata de espacios municipales entregados para su aprovechamiento comercial.
Según la información proporcionada entonces por el alcalde, existieron rentas de hasta 20 mil pesos y operaciones de venta o traspaso que alcanzaban alrededor de 500 mil pesos.
También reconoció bajas ventas entre aproximadamente 80 comerciantes del edificio B y la necesidad de construir una rampa para mejorar el acceso.
Y no fue todo.
Arreola admitió la existencia de desperfectos considerados vicios ocultos, entre ellos problemas de impermeabilización y fallas en la línea de conducción de gas LP, cuya reparación correspondía exigir a la empresa constructora.
El mercado existe y significó una transformación urbana evidente, pero su construcción no eliminó automáticamente los problemas comerciales, administrativos y operativos que acompañaron el reordenamiento.
Las lluvias exhibieron otra deuda: drenaje e infraestructura
La tormenta del pasado 3 de agosto dejó una imagen distinta a la del Pátzcuaro turístico.
El desbordamiento del arroyo del Libramiento provocó inundaciones en distintas colonias y arrastró vehículos y motocicletas.
Días después, la Secretaría de Salud estatal tuvo que desplegar una brigada sanitaria en Ibarra, Revolución y La Joya ante los riesgos derivados del agua estancada y posibles fuentes de contaminación. Se visitaron cien viviendas y fueron clorados más de 642 mil litros de agua para consumo y uso humano.
Las consecuencias continuaron semanas después.
El 27 de agosto el propio Arreola reconoció que seguían pendientes reparaciones por socavones. Uno de ellos afectaba un hotel del centro y requería sustituir un drenaje antiguo de asbesto que se encontraba socavado.
La magnitud de los daños obligó además al Ayuntamiento a cancelar algunas obras previstas para el resto del año para destinar recursos a las emergencias, mientras el alcalde gestionaba entre 10 y 15 millones de pesos ante la Federación.
Todavía esta semana, a pocos días de la temporada turística de Noche de Ánimas, el gobierno municipal reconocía como necesidades del Muelle General el desazolve y mantenimiento del drenaje para evitar problemas de aguas negras, además de buscar una conexión adecuada de esa red con la zona de Las Garzas.
Agua y saneamiento: bajo la lupa de la Auditoría
Otro asunto que merece atención es el manejo del sistema de agua.
La Auditoría Superior de Michoacán incluye en sus informes individuales de la Cuenta Pública 2024 tanto al Municipio de Pátzcuaro como al organismo encargado del sistema de agua potable, alcantarillado y saneamiento.
Además, el SAPA de Pátzcuaro aparece específicamente entre los organismos sujetos a auditoría de obra.
Que exista una auditoría no significa por sí mismo que haya corrupción o responsabilidad administrativa. Sí significa, sin embargo, que el ejercicio de los recursos y las obras del organismo deben revisarse a partir de los resultados definitivos de fiscalización y no únicamente desde los informes políticos del Ayuntamiento.
El rescate del lago tampoco es una obra exclusiva de Arreola
Algo similar ocurre con el Lago de Pátzcuaro.
El rescate del lago aparece reiteradamente entre los logros mencionados por la administración municipal, pero una parte sustancial de los recursos procede de los gobiernos estatal y federal.
El Gobierno de Michoacán informó en agosto que desde 2024 se habían recuperado 500 hectáreas de superficie y destinado 22 millones de pesos estatales para adquirir una draga. También señaló que el Gobierno federal, mediante el Plan Michoacán, etiquetó más de 300 millones de pesos para muelles y andadores y otros 183 millones para modernizar seis plantas tratadoras.
La participación municipal existe, pero distinguir quién financia y ejecuta cada acción resulta indispensable para evitar que inversiones federales y estatales terminen contabilizadas políticamente como logros exclusivos del Ayuntamiento.
La fotografía frente a las cuentas pendientes
Este viernes, Julio Arreola aparece en el Pabellón Don Vasco durante la visita de Claudia Sheinbaum a Michoacán.
La imagen tiene lectura política: apenas días atrás el alcalde llamó públicamente a cerrar filas con Sheinbaum, Carlos Torres Piña y la continuidad del proyecto de la llamada Cuarta Transformación.
Pero detrás de la fotografía permanecen preguntas locales.
Un mercado multimillonario todavía sometido a ajustes y recuperación de locales; infraestructura de drenaje que mostró vulnerabilidades durante las lluvias; necesidades de saneamiento que persisten incluso en uno de los principales puntos turísticos; un sistema de agua sujeto a fiscalización; y un problema de seguridad suficientemente serio como para que el propio alcalde haya solicitado respaldo federal después de recibir amenazas.
Arreola puede acompañar este viernes a la presidenta de México y reivindicar su pertenencia al mismo proyecto político.
Los pendientes de Pátzcuaro, sin embargo, se miden en otra cancha: en las calles, en el drenaje, en el mercado, en el agua, en la seguridad y en la capacidad del Ayuntamiento para convertir recursos públicos en servicios que funcionen.
Y ahí, más allá de informes, fotografías y discursos, todavía quedan cuentas por rendir.



