Morelia se ha convertido también en un punto de asentamiento para presuntos líderes y operadores de organizaciones criminales que buscan pasar desapercibidos entre la población, reconoció el encargado de despacho de la Fiscalía General del Estado, Israel Vega Rodríguez.
Durante encuentro con medios, el vicefiscal de Inteligencia e Investigación Criminal explicó que las investigaciones han permitido identificar que algunos objetivos criminales intentan establecerse en la capital michoacana y llevar una vida aparentemente normal, aprovechando las condiciones de movilidad y acceso que ofrece la ciudad, pero tambien localizar a los objetivos.
Entre los casos recientes se encuentra la captura de Ernesto Rafael “N”, alias “Sierra 1”, y Alfredo “N”, “Sierra 2”, detenidos el pasado junio en Morelia y señalados por las autoridades como presuntos generadores de violencia. “Sierra 1” fue localizado en un fraccionamiento privado del suroriente de la ciudad y contaba además con órdenes de aprehensión por homicidio calificado y secuestro agravado.
A estos casos se suma la detención, el pasado 15 de septiembre, de Manuel Alejandro “N”, alias “El Señor de la T”, quien fue localizado en Morelia pese a que las investigaciones lo ubican como presunto coordinador regional de una célula delictiva con operaciones en Angamacutiro, Penjamillo, Panindícuaro, José Sixto Verduzco y Puruándiro. Las autoridades lo relacionan con homicidio, extorsión, secuestro, desaparición de personas y narcomenudeo.
Vega Rodríguez sostuvo que la presencia de estos objetivos en Morelia no significa necesariamente que sus actividades criminales se desarrollen en la capital, pues en distintos casos mantienen operaciones en otras regiones. Por ello, señaló que las investigaciones buscan determinar sus redes de operación y los vínculos que les permiten permanecer en la ciudad sin ser detectados. Finalmente, la estrategia de las autoridades, dijo, consiste en identificar primero al jefe de una estructura y posteriormente desactivar a los integrantes de la célula.



